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El problema es la identidad del prosecco. Ahora que todos lo quieren a los gritos, se necesita un lento proceso de reconocimiento de esta denominación y cepa cultivada en quince regiones del área de Conegliano Valdobbiadene. América, sin embargo, quiere botellas. En 1991 pidieron 100 cajas y ahora, veinte mil. En la colina de Cartizze una hectárea cuesta un millón de euros. Fuente: Corriere della Sera (Elsa Scopazzo) |