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Sufrió los embates de los mongoles, de los cosacos y fundamentalmente de los rusos que la anexaron a la URSS. Recuperó su independencia hace pocos años. Tiene una cocina de raíces milenarias. Los arqueólogos registraron presencia del hombre ya en el neolítico en los alrededores de la actual Kiev, su capital. La gastronomía ucraniana dispone de granos, verduras y carnes. Por sus condiciones geográficas y fundamentalmente su clima, son famosas las tierras negras de Ucrania. La historia cuenta que los cosacos zaporogos fabricaban hornitos en la tierra en los que preparaban sus comidas típicas como kulish y kashá, papilla con tocino, lemishky, polenta y halushky, especie de ñoquis. No usaban frituras. La influencia de la cocina francesa logró combinaciones exquisitas a partir del reinado de Catalina. Una vieja costumbre: En la cena de Nochebuena se ofrece el kutia como primer plato de los doce que simbolizan a los apóstoles. Le siguen pescados, bosch (sopa de col y remolacha), vereenikys, hongos, compotas, etc El dueño de casa, el padre de familia, es el que ofrece este manjar y, cumpliendo un rito antiquísimo, arroja la primera cucharada hacia el techo simbolizando el ferviente deseo de prosperidad y bienestar para su hogar. Luego reparte trocitos de pan blanco untado con miel. Todo ello apoyado en una leyenda que cuenta que cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, el Señor en su infinita bondad les entregó tres atados. En uno había granos de trigo que debían sembrar, simbolizando la fe. Luego hallaron semillas de amapolas que florecerían como la esperanza y, el tercer paquete tenía miel, es decir, el amor que Dios brinda a los mortales. Por Elsa Scopasso |