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En fin, este es el primer vino en el que Michel Rolland estampó su firma, que por el ‘88 aún no era famosa ni se le había dedicado una película. Hoy Yacochuya es un fiel exponente del éxito del vino argentino y ha marcado, de alguna manera, el camino de los grandes vinos nacionales. Con sus casi dos años de crianza en barricas de roble, mantiene su perfil algo salvaje, herbáceo, que combina con un frutado intenso, bien definido y aromas balsámicos. Imponente vino, voluptuoso, profundo en boca, con taninos bien marcados y definida armonía. Tiene todo y en perfecto orden. Gran potencial de guarda y sin dudas, uno de los mejores vinos argentinos. |