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Todos aportan a que este mundo maravilloso del cual no pocos formamos parte crezca de la manera más sustentablemente posible. Evidentemente ese aporte está dando resultados inesperados en la última década. El crecimiento insospechado de la industria ha obligado a todos esos proveedores a exigirse y especializarse cada vez más en la calidad de productos o servicios que prestan.
No es diferente nuestro caso en particular, que es el de diseñar packaging para vino, el tema es verdaderamente complejo al momento de emprender un proyecto confiado a nuestras manos por parte de una bodega. La pregunta es: ¿Cómo hago para que me vean?, tradúzcase esta simple pregunta a, ¿Cómo hago para que la botella que yo me encargo de vestir resalte en una góndola repleta de otras marcas y “llame” al consumidor a comprarla.
Hay algo que yo he definido como “Inercia visual en Góndola”. No es nada más y nada menos que la fuerza que hacen las demás marcas para que la diseñada por mí no se vea. Si definimos “Inercia” como “Resistencia de los cuerpos para cambiar su estado de reposo o de movimiento sin la intervención de alguna fuerza.”, tendremos como resultado que la fuerza que hará cambiar el estado de reposo de una marca, es el trabajo de diferenciación que tendremos que realizar para que nuestra marca se vea y no tienda a ocultarse entre las numerosas marcas que la rodean.
Esto que a simple lectura pareciera ser la descripción de una fórmula física, es lo que he terminado en llamar “Inercia visual en Góndola”. Este sigsagueante camino que emprendemos cada vez que osamos diseñar una etiqueta, y queremos traspasar. Los caminos a tomar son diversos y los recursos cada vez varían más y se suman a los que ya usamos, a esto hay que agregar que la tecnología de vanguardia nos acompaña cada vez más en el momento de plantear nuevas ideas para diferenciarnos.
Diferenciarnos, ese es el gran desafío de hoy cuando nos hacemos responsables de la comunicación visual de un producto determinado. Concluyendo esta teoría y a modo de reflexión para todos aquellos que tienen la responsabilidad de transmitir y comunicar pienso que debemos hacer que nuestras marcas griten, se muevan, de dejen ver, llamen al consumidor, lo seduzcan y lo inviten a beber. Para eso por supuesto debemos romper la inercia visual.
Por Alejandro Mejia www.bochacamejia.com.ar |