|
Un Malbec diferente, mucho más “corajudo”, que conjuga toda la potencia de los vinos salteños con la elegancia que aporta el viñedo en altura, de excelente y muy marcada amplitud térmica. Su nariz –muy expresiva- se completa con un perfil mineral, algo terroso y especiado aportado por una crianza en barricas de roble francés de por lo menos 15 meses. La madera, que además se encuentra bien integrada, completa un vino sabroso, de exacto volumen y excelentes taninos bien terminados. De largo y rico final. Si bien le auguramos una buena guarda -de al menos 6 años- el vino está en un momento apropiado para disfrutar con todos los sentidos
Maridaje ideal: pierna de cordero a la parrilla aderezada simplemente con romero. |