El 2010 comenzó muy bien para la industria vitivinícola, más allá de los inconvenientes que suscita un sector cuya variable fundamental es la naturaleza. En medio de una cosecha complicada –si bien es mayor que la de 2009, muestra una baja histórica en producción, no así en la calidad de la uva- el vino argentino tiene buen pronóstico en el escenario mundial y perfila otro año de crecimiento en las exportaciones. |